El fútbol, magnífico deporte y espectáculo rey mundial

Niñas y niños juegan a un partido de fútbol en un campo junto al patio escolar.
Lewes FC Ladies 0 Charlton Athletic Ladies 2 09 04 2017-7866” de James Boyes está sujeto a una licencia CC BY 2.0.

El fútbol es el deporte y espectáculo rey, la pasión de niños y mayores, así como la primera conversación entre idiomas diferentes. Parece mentira que un juego de pelota pueda ilusionar a tanta gente y tan distinta.

Realidades futbolísticas

A mediados del siglo XX el fútbol en España ya encandilaba a todas las generaciones, pero mucho más a los hombres que a las mujeres, a las que apenas se nos veía en los estadios ni en los micrófonos deportivos, ni mucho menos en los consejos de administración de los clubs futbolísticos.

Los domingos por la tarde, ya en la segunda mitad del siglo, mi abuelo no retiraba el transistor de la oreja, y la cantinela de los goles, con su característico grito, amenizaba las visitas familiares y los paseos por el parque.

Ah, los bares… contemplar por el televisor en un bar un partido de fútbol, con compañeros, familiares o amigos es la ilusión de la mayoría de la población española y mundial de nuestro tiempo. Bueno, de la mayoría visible, porque detrás están las madres que cuidan hijos enfermos y sueñan con verlos sanos, o las personas sin hogar que quieren un colchón propio, o los emigrantes que se juegan la vida en el mar. Es fascinante y triste que el fútbol y la cerveza superen a la justicia social en el ranking de necesidades ciudadanas. Desearía equivocarme.

Pero ahondemos en las características de este deporte, que hoy por hoy es el espectáculo más internacional y lucrativo de la humanidad.

Características de este deporte

Las escritoras tenemos ojos en la cara y no somos insensibles a la influencia de los partidos de fútbol en la vida diaria: enciendes el televisor y las noticias siempre tienen un resultado de goles conseguidos, de lesiones de futbolistas, de próximos encuentros en distintos campeonatos; caminas por la calle y contemplas las terraza de los bares rebosantes de gente mirando una pantalla gigante de un partido importante.

Los niños quieren ser futbolistas, también influencers en mayor grado que ser científicos, ingenieros, periodistas o artistas; las niñas también quieren ser influencers, maestras, doctoras, pero el fútbol no las obnubila tanto como a los varones de su misma edad.

El fútbol y la infancia

Es mágica la atracción del balón que sienten los menores de 10 años, incluso de los que empiezan a andar. Ellos quieren jugar, mejor que contemplar el juego de otros, en oposición a los mayores de cuarenta años. El esférico les encanta en la playa, en la entrada de casa, en el campo, en el patio de deporte…

Ocho y media de la mañana de un lunes cualquiera, o recreo de medio día o media mañana en cualquier colegio. Los balones salen del gimnasio y se reparten entre los jugadores para entrar en calor o sofocarse, según la estación del año, antes de que llamen a la primera o quinta clase y los libros o las explicaciones y exámenes se apoderen de sus mentes.

El juego del balón suelta los brazos y piernas, los entrena. Da al cuerpo humano un maravilloso ejercicio, y al hacerlo en equipo afina las estrategias y potencia el esfuerzo, la competitividad, por supuesto, el ansia de ganar a otros, pero también enseña a someterse a normas, a apartar el egoísmo en pro del equipo, a resistir, en definitiva a luchar por una meta.

El fútbol necesita dinero, jugadores y afición, y engancha a todo el mundo con la espectacularidad de su juego, consiguiendo una dualidad maravillosa: entretenimiento y paz.

Si hay algo que interese a todas las razas y clases sociales, y que al mismo tiempo consiga aparcar los sinsabores, el desamor, la guerra misma entre rivales políticos, religiosos o ciudadanos, yo lo respeto absolutamente, y eso lo consigue un partido de fútbol. Por fortuna, lo consigue de manera total y casi universal.

La afición futbolística atraviesa de lleno todas las últimas décadas y nuevos países se suman progresivamente a ella y practican sus normas. Es enorme y creciente la que se experimenta en España, donde ha llegado a convertirse en pasión, en anhelo de los sábados, en fuente de conversación incluso entre desconocidos. La lectura, el turismo, la moda, el cine, siendo tan comunes, no llegan a la universalidad ni al consenso del fútbol.

Fútbol y dinero

Ahora hablemos de los escandalosos ingresos o salarios de los futbolistas y desde luego de los presidentes de sus clubs. Son incalculables y crecientes cuantos más partidos ganan, ya sean nacionales, europeos o internacionales. No se cuestiona nada de esto a nivel popular porque vivimos en un mundo capitalista liberal donde las diferencias económicas se admiten por definición, y en este caso se justifican por el pueblo debido a los elevados ingresos que generan en la hostelería y en los medios de comunicación, los cuales retransmiten encuentros deportivos asiduamente.

Los cientos de miles de personas que consumen comida y bebida en bares atentos a la pantalla que muestra jugadas, goles, tarjetas rojas o amarillas y en cualquier caso carreras sin fin de una portería a otra es una constante por todos los países occidentales. Si no hay pantalla, porque los espectadores acuden a los estadios donde tienen lugar los partidos, es seguro que la hostelería acoge a una gran parte de este público tras finalizar el encuentro, beneficiándose de sus consumiciones.

Hablemos también de la cantidad de lesiones graves que sufren los futbolistas de élite: las patadas, las jugadas que terminan en penalties, las zancadillas, los empujones, la violencia ejercida, mucho más evidentes en el fútbol masculino que en el femenino. El fútbol masculino de élite, para un neófito, es una sucesión de hombres en disputa luchando por un balón, es, o parece, una peligrosa práctica.

Las distintas competiciones futbolísticas, desde las ligas nacionales, pasando por los campeonatos continentales y desde luego los mundiales consiguen concitar a millones de personas interesadas, hasta el punto de que los partidos siempre tienen lugar en fin de semana o por la tarde, fuera de horarios escolares y de trabajo.

Las tiendas de publicidad de un equipo importante tienen más visitantes que muchos museos, y los grandes centros comerciales venden equipación completa de la selección nacional a chicos y grandes con gran éxito de ventas.

El mundial

El campeonato mundial de fútbol, que se celebra cada cuatro años, nunca coincidiendo con otro encuentro planetario similar, los Juegos Olímpicos, donde los futbolistas no son profesionales, sino voluntarios, tradicionalmente ganado por equipos europeos, ya va siendo ganado por equipos americanos y consigue despertar la afición y buen trabajo de equipos africanos y asiáticos, en un alarde pacífico que ni siquiera la política internacional logra con reuniones y trabajo recurrentes.

Incluso practicantes de otros deportes, como tenistas, gimnastas, corredores plusmarquistas, esquiadores, nadadores, etcétera, manifiestan su práctica y seguimiento de las ligas de fútbol, pues la competición llama a movimiento, a competición, a superación.

El fútbol además, al practicarse en equipo, aúna los esfuerzos individuales, las destrezas en realidad de cada uno, sometidas a normas rigurosas, a entrenamiento diario y exhaustivo y a la exigencia y supervisión de un entrenador exigente.

El merchandising de cada club reúne y ofrece balones, bufandas, equipación completa, bufandas, tazas, vasos, pañuelos, fotos, banderas, silbatos y toda clase de objetos, que incrementan tanto o más que las entradas a los estadios y campos de fútbol.

El fútbol fomenta también el amor a la localidad y a la nación, pues las liguillas entre escolares, entre universitarios y entre pueblos de una comarca abanderan el nombre y colores de un equipo. No hay más que ver la emoción de los jugadores al inicio de un partido internacional llorando al escuchar el himno nacional, habiendo hecho la entrada al campo de la mano de niños y niñas.

Fútbol femenino

Es interesante incidir en el fútbol femenino, que en la última década ha avanzado exponencialmente. Han caído los antiguos prejuicios sobre la práctica de deporte de las mujeres, que durante toda la Historia prohibían el ejercicio físico, el trabajo y la libertad de movimiento a la mitad de la población.

La sociedad ha madurado en tecnología, en derechos humanos, en medicina, en sentido común, y las niñas reclaman balones en sus colegios, participación en los torneos infantiles y espacios donde pequeñas y adolescentes practican este deporte.

El fútbol infantil requiere la ayuda de los padres para llevar a sus hijos e hijas, e incluso a los amigos y amigas de estos, a los campos de juego de las competiciones en su propio coche, que tienen lugar por la tarde o a intempestivas horas de los fines de semana, y siempre los padres son el público fiel y cautivo de estas primeras liguillas.

No siempre hay ese espacio para ellas, en los limitados metros de los patios escolares, no siempre hay profesoras de gimnasia que amen el fútbol, casi nunca hay cromos que reflejen los nombres de futbolistas femeninas de renombre, y mucho menos referencias de mujeres futbolistas que imitar. Todo esto no ayuda a la expansión de este deporte entre las niñas, que muchas veces juegan en equipos de varones a falta de otras compañeras o campos donde practicar.

Es muy escasa la inversión pública en este sentido, y a menudo son clubs privados los que abren sus instalaciones a las chicas.

No puedo dejar de mencionar que el comportamiento de ciertos padres en relación a las leyes de juego y de respeto al contrario y en especial al árbitro a veces no es el mejor ni el más ejemplar para sus hijos.

Cuando las futbolistas crecen y se hacen, con máximo esfuerzo, profesionales, se encuentran que sus salarios son mucho menores que los de sus compañeros varones. La publicidad de sus partidos es mucho más pobre, y el momento de tener hijos se retrasa sin remedio. Su carrera en este deporte depende de su esfuerzo personal, por supuesto, de la disposición de clubs que las recluten, de los ayuntamientos que les presten campos y organicen ligas y de las referencias de chicas futbolistas famosas y ejemplares.

En España, con los extraordinarios resultados de las competiciones mundiales y europeas de los últimos años, el impulso a la promoción del fútbol para chicas ha resultado un gran avance, como lo es el aumento de espectadoras y seguidoras en todos los torneos.

Corolario

Todo mi reconocimiento a la actividad universal que da satisfacción y alegría a tantos aficionados, y que contribuye en gran manera a la riqueza de cada nación.

En mi libro Ventana al mundo puedes encontrar relatos de protagonistas locos por el fútbol, igual que en la vida misma.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Los datos de carácter personal que consten en la consulta serán tratados por Teresa Álvarez Olías e incorporados a la actividad de tratamiento CONTACTOS, cuya finalidad es atender sus solicitudes, peticiones o consultas recibidas desde la web, mediante correo electrónico o telefónico. Dar respuesta a su solicitud y hacer un seguimiento posterior. La legitimación del tratamiento es su consentimiento. Sus datos no serán cedidos a terceros. Tiene derecho a acceder, rectificar y suprimir sus datos, así como otros derechos como se explica en nuestra Política de Privacidad