
Como constante universal, los humanos deseamos divertirnos tras el trabajo, pararlo, relacionarnos con otras personas, en resumen, cambiar de actividad cuando sea posible. Si con ello, además, ganamos en cultura, en forma física y en equilibrio mental, mejor que mejor.
Hay muchos aspectos del ocio, definido este como el parón de las obligaciones, el cambio del deber a la actividad más placentera, tanto de manera individual como colectiva. Veamos algunos de estos aspectos.
Espectáculos deportivos y musicales
Contemplar todos los deportes: fútbol, tenis, baloncesto, ciclismo, natación, etcétera, es la mejor distracción en el tiempo libre de la mayoría en los países del mundo, es más, las ligas nacionales de los mismos, los Juegos Olímpicos y los campeonatos mundiales o continentales alegran la vida de los sufridos trabajadores y trabajadoras del planeta que habitamos.
A veces parece excesivo el despliegue de medios y la atención brindada a la visión en directo, y también en diferido, de algunos eventos deportivos, en sus enormes estadios, pero resulta muy cierto que el visionado de las competiciones genera venta, consumo, es decir, riqueza, intercambio humano, mejor dicho, satisfacción finalmente, para los espectadores, los deportistas, los hosteleros, incluso para las casas de apuestas.
Practicar deporte, por otra parte, no limitarse a ser simple espectador, sin duda es más sano, pero quizá no tan apasionante como su contemplación en masa, donde el jaleo y la animación conjunta exacerba los sentidos, los pensamientos, y conforta a la vez, pues las alegrías y emociones vividas colectivamente saben muy bien.
Los eventos musicales a gran escala constituyen a su vez una atracción impresionante, que mueven miles y miles de personas en todos los continentes. Los cantantes de éxito, junto con los grandes deportistas, son los héroes de nuestro tiempo, los arquetipos a los que todos quieren parecerse, y que gracias a los medios de comunicación, a su calidad y al marketing, son conocidos en cualquier parte, orientando el ocio y oído de sus admiradores
Cine y teatro
El cine es otro espectáculo actual de primer nivel. Las películas cuentan, reflejan la vida, la Historia, los sueños de la gente, tanto en Oriente como en Occidente. Acaban con todos los aburrimientos y nos hacen soñar, sentir las emociones de otras personas de una manera similar a los personajes de la literatura, pero con la etiqueta añadida de la imagen, de la oscuridad del cine, de la intimidad que destila su proyección en el mismo.
El teatro, a su vez, colma la necesidad de representar otro papel en la vida, distinto del propio, y también, como el cine y la literatura, de conocer historias de vidas de otras gentes. Es un espectáculo delicioso, un género clásico, una representación cercana físicamente de escenas conmovedoras.
Paseo
Caminar por calles urbanas, repletas de escaparates es tan común y apreciado como el recorrido a pie de senderos de montaña o de playa. Resulta terapéutico para la mente, y para los músculos, al cambiar la vida sedentaria por un ejercicio físico suave y reconfortante, aunque sea por una hora al día tan solo.
En la ciudad, el paseo a veces se complementa con las compras necesarias o superfluas de alimentos, de ropa, de libros. El paseo mejora la salud, fomenta la interacción con nuestros semejantes, y es tan barato como ilimitado.
Voluntariado
El voluntariado en actividades de cuidados a personas vulnerables da una pátina de bondad inmensa al ocio de los voluntarios, que prefieren entregarse a los demás a cualquier otra actividad personal o lucrativa cuando tienen horas libres.
No todo el mundo tiene tiempo ni posibilidad de ser voluntario y, a veces, sería deseable que las funciones altruistas realizadas por personas de manera voluntaria fueran susceptibles de ser pagadas por las instituciones, pero mientras eso llega, se presta un servicio muy necesario a los vecinos desatendidos en el cuidado o la alimentación, ya sean estas personas sin hogar, extranjeros sin documentación ni domicilio, ancianos que viven solos, niños necesitados de apoyo escolar, etcétera.
Celebraciones en comunidades religiosas
Los oficios religiosos ocupan también una posición destacada en este asunto del ocio. La libertad de culto, la asistencia a asambleas de feligreses los domingos, sábados, viernes o cualquier otro día, las fiestas en el templo, la liturgia, los protocolos de obligado cumplimiento religioso son temas a tratar fuera de las horas laborales, y a las que mucha población se entrega con frenesí.
Redes sociales
Consultar redes sociales es la actividad de ocio que se revela como más actual y universal, es de las más generalizadas. Las personas queremos ver vídeos, reunirnos, conocer historias, y desahogarnos manifestando nuestra opinión y potenciándola con imágenes, ya sean videos o fotos, lo que termina constituyendo una terapia y un gran pasatiempo.
La atracción del teléfono móvil, de las pantallas de ordenador, tablet y demás dispositivos conectados a Internet es sencillamente universal, total, inmensa. Su consulta continua parece incluso preocupante, porque la vida real tiene sus exigencias continuas, y desde luego, sus satisfacciones, que llegan a olvidarse si el tiempo dedicado a las pantallas es excesivo.
Leer, escribir, cocinar, pintar, bailar, cantar
Cultivar las aficiones que más nos agradan, como cocinar, leer, pintar o escribir, entre tantas otras, es, sencillamente, maravilloso. Pero sin duda la lectura se lleva la palma en cuanto a personas que la practican. El libro prestado por la biblioteca es un placer gratuito de primer nivel. Un libro es una ventana hacia la curiosidad, la cultura, el conocimiento. La industria editorial se nutre de miles de títulos a los que es fácil acceder por su módico precio, invariable durante años. La lectura nos abre las puertas de otras realidades, nos informa, nos entretiene, en definitiva nos calma y colma.
Naturalmente, el ocio inmenso de los ricos no es tan largo ni perfecto como el de los de baja renta o ninguna renta. Desde que en 1888 se aprobó la jornada laboral de ocho horas al día como máximo, y desde que a principios del siglo XX se decretaron leyes para instaurar vacaciones pagadas tras un año de trabajo o su parte proporcional en días de asueto y descanso si solo se habían trabajado unos meses, el ocio puede considerarse una conquista extraordinaria.
De hecho, entretener o divertir a los demás en su tiempo libre es un oficio, un negocio en auge. Alrededor de los servicios de paquetes vacacionales, de ofertas de viajes a grupos, de líneas de hoteles con transporte a excursiones, de personas en luna de miel, de jubilados, de estudiantes en viaje de fin de curso o empleados en congresos empresariales, se mueve una industria muy lucrativa para miles de compañías dedicadas a ello.
Conciliación familiar, laboral, corresponsabilidad de tareas domésticas y ocio
El tiempo libre de las madres no es de la misma duración que el de los padres, a nivel general. La incorporación de la mujer al mundo laboral conlleva una valoración económica de los cuidados a hijos, ancianos y enfermos que antes no existía. No se le daba valor.
Hablamos de una valoración ética y también económica, cuantificable, pues si ninguna mujer de la familia existe o está disponible para asumir gratuitamente la atención a un niño o a un enfermo, se contrata a una persona para esta función, con su salario, vacaciones y horas estipuladas de dedicación, apreciándose entonces el valor de los cuidados de las mujeres.
El transcurso de los años está consiguiendo que una gran mayoría de padres varones jóvenes se corresponsabilicen de las tareas del hogar, tales como compra de alimentos, cocinado, lavado de ropa y plancha, limpieza de la vivienda y cuidado, además de higiene, de los dependientes.
De cualquier forma, la conciliación laboral y familiar precisa de reglamentos que alivien el drama de las familias donde ambos padres trabajan y no pueden ausentarse de sus puestos laborales por enfermedad de los hijos, en especial si la dolencia o enfermedad se alarga. Las familias monoparentales sufren este asunto y la conciliación en general de forma radical.
Atención a los menores
Esta grata, obligatoria y necesaria atención a todos las necesidades domésticas y familiares se realiza, por supuesto, fuera de las horas de trabajo, empleando las de ocio, con el que hay que bregar. Los hijos e hijas precisan referencias de ambos sexos en cuanto a intendencia del hogar y educación, necesitan tiempo de sus padres, no solo su cariño y su sustento.
Podemos achacar a nuestra sociedad el individualismo exagerado, la prisa en todos los procesos, el bullying en algunas escuelas, la violencia a las mujeres e hijos, el racismo y mil maldades más, pero está ganando con relación a generaciones anteriores, muy anteriores desde luego, en cuanto a la integración de padres e hijos en actividades comunes de ocio, como visitas guiadas a ciudades, a museos, como la asistencia a espectáculos de manera conjunta o vacaciones en familia, así como comidas, y paseos en común.
Durante los siglos pasados, históricamente siempre, la infancia comía, se divertía al margen de sus progenitores, especialmente en las clases altas. También los cuidados de los abuelos a sus nietos eran escasos por la corta esperanza de su vida, pero hoy día niños y adultos afrontan su existencia repartiéndose el tiempo de cada día entre obligaciones y asueto, en absoluta convivencia.
Formación
Muchas personas aprovechan sus horas de ocio para estudiar el bachiller que no acabaron, o una carrera, un idioma extranjero, un máster, un taller ocupacional, certificado oficialmente o no, o simplemente invierten esas horas en asistir a charlas culturales sobre historia, psicología, belleza, salud, política o literatura.
En cuanto a la valoración del ocio, hay que decir que el lujo, la variedad, el exotismo de los servicios de alto standing, de los viajes de ensueño al desierto, al Polo Norte al espacio a la selva no es comparable con la oferta limitada de posadas, tascas, tabernas, albergues juveniles o pisos de alquiler vacacional que pueden disfrutar los menos favorecidos. Las diferencias en precio saltan a la vista.
Para una escritora, el ocio se invierte en pisar la calle, leer, escribir, hablar con unas personas y con otras, también en poner en marcha arriesgadas situaciones que la relajen y también le sirvan de escenario para sus futuras obras.Te invito a leer, en tu tiempo libre, alguno de mis libros de relatos de la colección Ventana: Ventana al mundo, Ventana al mar y Ventana a la luz.
