Expectativas apremiantes en el segundo cuarto de siglo

Professor Karen Moxon, Moxon Lab” de UC Davis College of Engineering está sujeto a una licencia CC BY 2.0.

La globalización de las ideas, del derecho y de las comunicaciones es una característica de nuestra época. Oriente y Occidente mantienen sus diferencias en costumbres, debido a la influencia de sus distintas religiones e Historia, pero la unidad familiar en el ámbito privado y la jerarquía social en el público se asientan en el mundo entero al finalizar el primer cuarto de siglo.

Población

El planeta está muy poblado, pues ya somos más de 8.000 millones de personas los que habitamos en él, pero su número está muy desigualmente repartido geográfica y económicamente. Si bien la mortalidad infantil ha desaparecido casi por completo en Europa y Australia, en otros continentes aún no es así Por otra parte, las diferencias económicas entre individuos de distintas clases sociales siguen siendo abismales en todas partes

Observamos un acercamiento, un calco entre la vida en la ciudad y la vida rural. La maquinización del campo desde los años 60, así como los medios de comunicación, han dado ojos a los hombres y mujeres del campo, que aspiran y consiguen su acceso total a la escolarización, a la sanidad pública, a la justicia, a las pensiones, a la riqueza, al desarrollo, en suma. El cambio en la apariencia y trabajo de los pueblos es tan espectacular, en las últimas décadas, como la llegada a la judicatura, a la universidad, al ejército, al gobierno de las instituciones y de la empresa privada, por parte de las mujeres. Ambos hitos constituyen una gran revolución en la trayectoria humana. 

Asimismo, jóvenes y mayores van acercando sus costumbres, tan diferentes históricamente, en la medida en que la independencia de los hijos se retrasa, por motivos económicos, y la vejez se disfruta con mayor salud, energía y ahorros que nunca.

Se ha conquistado para los menores de edad una serie estimable de derechos, alejándolos del trabajo y del maltrato, aunque sigue siendo constante la lucha por erradicar la pobreza de muchas de sus familias y el acoso escolar que algunos sufren.

Autóctonos y emigrantes conviven en general sin dificultad, aunque persisten crecientes brotes de odio al extranjero pobre, en especial al refugiado o al que no tiene residencia documentada, que la ley y la policía intentan mantener a raya. 

La escolarización y sanidad universal y, por supuesto, la tarea constante de los ayuntamientos por integrar a todos sus vecinos en fiestas, actos culturales y oportunidades empresariales, están consiguiendo, frente a cierta xenofobia latente, una convivencia pacífica entre las clases más vulnerables, ya que los pudientes no presentan ningún problema de integración.

Anhelos de la gente

El acceso a una vivienda digna, que se pueda pagar o alquilar con un salario mínimo o medio, atraviesa nuestras ciudades y naciones. A la escasez de casas en venta o renta se une la falta de construcción de viviendas. Las familias quieren vivir cerca de sus puestos de trabajo, en barrios limpios y despejados, con dotaciones culturales, escolares y comerciales, y esta escasez de vivienda se agrava con la conversión de más y más inmuebles dedicados al turismo.

Los jóvenes requieren empleos estables, con salarios bien remunerados, en las mejores condiciones de salud, que se abran al teletrabajo y a la conciliación familiar, al sueldo igualitario entre hombres y mujeres, con cotización a la Seguridad Social coherente con sus ingresos, plenos de derechos y deberes establecidos. Aunque las ayudas a desempleados en su búsqueda de empleo se han extendido, la corresponsabilidad familiar de las tareas domésticas en el cuidado de dependientes está en sus inicios. A todo ello se suma el empleo precario, que persiste, así como también la amenaza de la inteligencia artificial de destruir millones de puestos de trabajo.

Viajar por todo el mundo y disfrutar de ocio y lujo en restaurantes y hoteles, así como participar en cursos artísticos o formativos, es un sueño constante de los individuos de nuestras ciudades y pueblos, esencialmente de los que viven solos, sin cargas familiares. La vida en pareja no es tan ansiada como lo fue siempre, pues la libertad personal se considera primordial, y el número de matrimonios y de hijos de esos matrimonios o parejas va disminuyendo drásticamente.

El culto al cuerpo, el individualismo, el miedo al compromiso social en asociaciones o reivindicaciones se impone sobre las costumbres, apariencias y religión que siempre imperaron en el comportamiento de las personas. Las pantallas y las redes sociales las atrapan, casi inmovilizan su sentido crítico y las distraen de reivindicaciones clásicas por completo, tanto con información falsa como verdadera. El consumismo ocupa la vida entera, en una competición constante de precios, ofertas y prestaciones de productos.

La inmediatez, la impaciencia y la digitalización actual consiguen hacernos la vida más fácil y ordenada, aunque tal vez más pasiva, y presentan el mundo en todo su detalle: las guerras, el narcotráfico, el terrorismo, los eventos religiosos, los acontecimientos políticos o la moda.

Preocupaciones

El cambio climático es una realidad observable por el aumento de temperaturas en todos los países y por la asiduidad de las catástrofes naturales:incendios, volcanes, inundaciones, terremotos, etc., de la que va concienciándose más cada día la población mundial, exigiendo soluciones a sus gobernantes para conservar el medio natural.

También es palpable el tratamiento responsable de los residuos por parte de las familias, así como la educación escolar sobre este tema y las iniciativas industriales, haciendo de este sector no solo una reivindicación técnica, sino también una expectativa clara de negocio y riqueza.

Asimismo, la visibilidad de los más vulnerables en la conciencia ciudadana, en las decisiones políticas y en las labores familiares sube puntos año a año, pues no se puede ocultar ya la obligación de mejorar la vida de todas las personas, ni de especificar sus necesidades.

La mitad de la población

El camino del reconocimiento y el desarrollo personal se inicia con la alfabetización universal de las niñas, con su asistencia al colegio, a poder ser, en régimen de coeducación con niños. La educación reglada para los más pequeños, la lectoescritura generalizada de la infancia es la semilla del progreso exponencial en nuestros países. Recuerdo aquí con angustia la situación de las mujeres afganas, que desde hace años tienen prohibido el acceso a la escuela, a la universidad y al trabajo. Tamaña injusticia denigra a su sociedad, a nuestra sociedad, por completo. 

El empleo femenino es el segundo puente a cruzar, con todas las aristas cortantes de acoso, salario inferior y sometimiento, y las aristas romas de promoción, inteligencia y éxito económico. Desaprovechar el ingenio de las mujeres en el mundo laboral o no valorarlo como se debe es un derroche que la sociedad no puede permitirse. Asimismo, permitir pensiones ínfimas a la mujer pensionista que no pudo cotizar lo suficiente en su etapa laboral representa una gran insolidaridad.

La salud prenatal y obstétrica mundial es un objetivo sanitario imprescindible que dista de haberse conseguido. Conlleva una alimentación apropiada de las madres y de los bebés, unos hábitos saludables, una estabilidad emocional y, desde luego, riguroso seguimiento sanitario, siempre atendiendo a las necesidades, opinión y sentimientos de la mujer gestante.

Eliminar la violencia hacia las mujeres, tanto la mortal como la psíquica o la económica, tiene que ser un objetivo generalizado de las administraciones, pues perseguir el delito o el crimen contra mujeres, ha de constituir una práctica policial, legal y gubernamental.

En el final de este primer cuarto de siglo y milenio, celebrando la inminente primavera y el 8 de marzo, llevemos la vista hacia los sectores sociales que más precisan equidad, desprendiéndonos de esa pereza acomodaticia que nos ancla al inmovilismo.Hablando de mujeres y de jóvenes, te invito a leer mi libro de relatos Ventana a la luz, donde diversas historias actuales nos hablan de seres enredados en proyectos, en problemas y en contradicciones.


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