Isaac Asimov o la ficción aliada con la ciencia

Los robots de Asimov son un trasunto del comportamiento humano.
asimov robots take over seanchai (2)” de I am R. está sujeto a una licencia CC BY 2.0.

Isaac Asimov ideó las leyes de los robots para sus relatos. Fue un científico divulgador que escribió decenas de novelas de ciencia ficción durante el siglo XX.

Características de su obra

Sus libros describen un mundo exterior a nuestro planeta, pero idéntico a este en las pasiones y miserias de sus habitantes. Se adelantan al tiempo en que fueron escritos por el ejercicio de imaginación y erudición que suponen. Ciencia e inventiva se combinan en sus argumentos, basados en logros verosímiles a medio plazo y en tecnología con muchos visos de realidad a varios siglos vista.

Sus novelas no son catastrofistas. La Tierra sigue siendo su referencia. No se ha destruido ni va a ser colonizada por seres extraños, como sí ocurre en muchas otras novelas del género ciencia ficción. Los humanos seguimos poblando este planeta y conquistando el espacio sideral aún en centurias posteriores a la nuestra. Los robots ayudan, obedecen, se encargan de las tareas repetitivas y tediosas… casi siempre. El paisaje de sus argumentos se debe a una fantasía desbordante, alimentada con el estudio y la pedagogía.

Asimov crea vidas, astros, territorios, guerras, sublevaciones, robots y soluciones futuristas muy variadas, pues escribió cientos de obras de ficción mientras era profesor en la universidad. Y su mérito no es solo literario, sino que aventuró hipótesis que se han ido cumpliendo, en un reto de difícil equilibrio entre la ciencia y la narrativa que muchos puristas de ambas disciplinas no le perdonaron, pero que arrasó en ventas de libros y abrió los ojos a muchos lectores y estudiosos a la conquista del universo.

Causas de su éxito

Publicó en inglés, en Estados Unidos, su país de adopción desde la infancia, y fue traducido a numerosos idiomas. Su lenguaje es preciso, llano, ameno. Crea adicción entre sus lectores. Su hilo narrativo, sus descripciones y diálogos son fluidos, como corresponde a un autor moderno, acostumbrado a explicar teorías de forma inteligible a alumnos y también a los no expertos en la materia. 

Resulta un escritor convincente que seduce con sus tramas y propone aventuras fabulosas, fuera de nuestro entorno y nuestra atmósfera, viajando por el espacio, ese techo del mundo que observamos desde casa, soñando con volar a satélites y estrellas, a las que, en las novelas de Asimov, es posible llegar en poco tiempo.

El robot es esa máquina humanoide que nos ayuda y perturba por igual.
asimov’s robots in French” de Scott Dexter está sujeto a una licencia CC BY-SA 2.0.

El mundo en los años setenta del siglo XX

En esta década en que Asimov se convierte en un bestseller, aún está muy reciente la llegada a la luna, ocurrida en 1969 por astronautas estadounidenses, tras una frenética carrera espacial por llegar antes que los soviéticos a nuestro satélite. Los avistamientos de OVNIS son continuos en todo el planeta Tierra en los años sesenta y setenta, ya sea por alguna razón incomprensible a ojos profanos o por algún motivo científico o estratégico de los posibles seres extra terrestres que llegaran a nosotros en sus platillos volantes.

La carrera espacial aún no se ha paralizado al final de este decenio, aunque el presupuesto de Estados Unidos y del gobierno soviético decaen sensiblemente año a año, sin duda debido a la extinción de la guerra fría entre ambas potencias. Otros países como China, Irán o Israel aún no entraban en la carrera espacial por conquistar el universo, pero el cine, la televisión y los comics difundían la comunicación con habitantes de otros mundos en el mejor de los casos, cuando no la invasión de la Tierra por monstruos inteligentes pero depredadores en el peor de ellos.

La serie televisa Star Trek y la saga cinematográfica Star Wars se hacen célebres en todo Occidente, encandilando a niños, jóvenes y adultos y despertando su curiosidad por la astrología, la astronomía, los relatos fantásticos y la robotización.

La tecnología, la parapsicología, la bioquímica y en general la independencia de la ciencia respecto de la religión contribuyen a soltar la fantasía, a dejar volar la mente y poblar planetas y satélites de forma imaginaria. 

La ciencia ficción espacial olvida monstruos, deja de lado el fondo del mar, el núcleo de la Tierra, temas tratados por el genial Julio Verne cien años atrás, y se adentra en el cielo, se aleja de la realidad cotidiana, salta las barreras del oxígeno y del clima terráqueo.

Además, en los años setenta aún no existe Internet y tanto la información como el entretenimiento vienen de la mano de la televisión, la prensa, el cine y los libros, pues tampoco el teléfono móvil se había inventado ni apoderado de nuestro ocio y nuestra vista.

Las cartas comerciales y amistosas eran corrientes y a su redacción Isaac Asimov dedicó muchísimo tiempo. Asimismo, los tebeos y revistas eran el alimento de lectura infantil continuo y más frecuentado, género en el que abundaban héroes galácticos o con poderes especiales.

Biografía y obras de Isaac Asimov

Nació en territorio soviético en Petróvichi en 1919 y a la edad de tres años emigró con sus padres a Nueva York, en una época de fuerte llegada de extranjeros a Estados Unidos, en especial rusos, italianos, griegos y españoles también. América era el sueño dorado tras una Primera Guerra Mundial y después también de una pandemia de gripe universal que costó tantas vidas, o más, que el propio conflicto bélico.

Vivió en Brooklyn y fue un estudioso y escritor tremendamente prolífico sobre ciencia y temas bíblicos. De hecho`ejerció en la universidad de Boston como profesor de bioquímica, ciencia que experimentó un enorme avance en su época. Su gran obra es La Saga de La Fundación, una serie de varios volúmenes y Yo robot, donde describió las leyes de la robótica. Escribió más de 500 obras y cientos de cartas y postales. Murió en 1992, conoció a Clarke, autor de Las Arenas de Marte, entre otros libros de ciencia ficción y admiró a Tolkien, autor de El Señor de los anillos, ambos grandes y reconocidos autores muy imaginativos.

Fue un autor humanista, racionalista y progresista, que atisbó peligros para nuestro planeta muy importantes por la degradación y contaminación que describía. Era superdotado y muy tímido en su infancia, dedicado continuamente al estudio y al trabajo.

Destaca su libro de divulgación científica El universo, publicado en 1966, al que se le atribuye el honor de acercar la astronomía a los legos en la materia, la mayoría de la población.

Otros títulos que destacan en su obra son Los robots del amanecer, Las bóvedas de acero y Robots e Imperio. Al final de su vida también escribió sobre las civilizaciones egipcia, griega y latina.

Star Trek” de Jason Scragz está sujeto a una licencia CC BY 2.0.

Temas abordados

El paternalismo es un tema recurrente en sus libros, así como el desafío y la envidia de los robots respecto de los humanos. Además, establece una conciencia universal, punto en el que coincide con distintos filósofos y comentaristas, que creen en el instinto común y la razón comunitaria de nuestra especie, donde el comportamiento individual influye en el genérico.

El pensamiento de sus personajes es racional. La pulsión genética de los colectivos apenas aparece. Por otra parte, fusiona muchas veces el misterio policiaco con la ciencia ficción, pues la trama psicológica es su especialidad, y a menudo en sus diálogos se observa el mensaje de la razón como argumento triunfador. Apenas trata temas sexuales ni de seres extraterrestres o irracionales.

En general, los problemas familiares y sociales humanos se trasladan a los mundos recreados en la narración, donde los padecen y solucionan de forma similar a los terrestres.

Galardones conseguidos

Isaac Asimov ganó los premios Hugo y Nébula, muy prestigiosos en el género de ciencia ficción, y que avalaron su calidad y éxito.

Películas basadas en sus obras 

Las más conocidas son El hombre bicentenario, dirigida por Chris Columbus, Yo robot, dirigida en 2004 por Alex Proyas siendo protagonista Will Smith, célebre actor norteamericano, El fin de la eternidad, film ruso de 1987 y Anochecer, dirigida en 1988 por Paul Mayes.

Fue asesor y fan de la serie Star Trek, en la que los sentimientos humanos y la lucha por la exploración espacial consiguen conquistar el universo, plagado de astros habitados por especies muy diversas, bastante avanzadas en relación con la humana y, normalmente, muy belicosas.

Robotización

Es el uso de máquinas en la cadena de producción de forma masiva. Un robot es una entidad artificial, ya sea virtual o física. Se ha desarrollado mucho la robotización en los últimos años y supone una gran ayuda para la industria por su perfección en llevar a cabo tareas repetitivas sin necesitar descanso, salario ni alimento. Lleva décadas esta técnica usándose en la fabricación de automóviles y prótesis, ahora también en la elaboración de materiales de productos farmacéuticos y de construcción. Es fabuloso su avance en aeronáutica y medicina.

Las tres leyes de la robótica ideadas por Asimov

Curiosamente, la ciencia actual se inspira en las matemáticas y la física, pero también recibe influencia de la ciencia ficción para profundizar en distintos campos y puede decirse que, de manera sutil, ambas se implican la una a la otra.

Aparecidas por primera vez en el relato Círculo vicioso (Runaround en inglés) de 1942, las 3 leyes de la robótica de Asimov establecen lo siguiente:

  1. Primera Ley: Un robot no hará daño a un ser humano ni, por inacción, permitirá que un ser humano sufra daño.
  2. Segunda Ley: Un robot debe cumplir las órdenes dadas por los seres humanos, a excepción de aquellas que entren en conflicto con la primera ley.
  3. Tercera Ley: Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la primera o con la segunda ley.

Series de televisión y cine inspiradoras

Stargate, Abducidos, Mars attacks!, Doctor Who, V, Stargate, Star Trek y Star Wars son series televisivas y cintas cinematográficas que han triunfado desde hace décadas y siguen influyendo poderosamente en la mente de millones de espectadores de todo el mundo, hasta el punto de que el teletransporte y la colonización del sistema solar, temas que estas cintas abordan con naturalidad, nos parecen ya acciones inmediatas, creíbles, algo que verán nuestros ojos o los de las próximas generaciones que nos sucedan.

Otros autores de ciencia ficción

Julio Verne, muerto en 1828, fue precursor del envío de un cohete a la luna, de la profunda investigación en el fondo del mar y del estudio del núcleo de nuestro planeta en novelas pulcramente documentadas, como Cinco semanas en globo, De la tierra a la luna, Viaje al centro de la tierra y Veinte mil leguas de viaje submarino.

Mary shellley, autora de Frankenstein, obra publicada en 1818 y El último hombre. Fue olvidada hasta 1960, fecha desde la que se ha vuelto a reconocer su talento narrativo.

H. G. Wells, nacido en 1866, previó la invención de los aviones, los tanques, los viajes espaciales y las armas nucleares. Imaginó ataques alienígenas y asuntos de ingeniería biológica en un siglo donde ni siquiera se había inventado el automóvil. Es autor de las obras La máquina del tiempo y La guerra de los mundos, ambas llevadas al cine con gran éxito.

Stephen King, de fantasía exuberante, ha escrito cientos de novelas de terror, también futuristas, así como relatos cortos y extensísimas obras sobre pandemias y guerras internacionales, influyendo en la percepción psíquica de millones de lectores y espectadores. Es autor de El resplandor, La larga marcha, It y La zona muerta. Todas ellas han constituido éxitos absolutos de taquilla.

J. K. Rowling, la creadora de la saga de Harry Potter es una escritora británica de increíble aceptación infantil y adulta, que narra portentosas hazañas achacables a la magia. Ha vendido millones de ejemplares y su obra se ha llevado al cine con éxito fulgurante mundial.

George Richard Martin escribió la serie de novelas Canción de fuego y cielo, que adaptó luego con el nombre de Juego de tronos, libro que dio lugar a la serie televisiva más vista en Occidente en los últimos tiempos.

La ciencia ficción estimula el ingenio, la fantasía, la creación de mundos distantes, el amor a la lectura y a la astrofísica por igual, así como la posibilidad de ubicar argumentos muy humanos en otros planetas.

Es una fuente de imaginación y evasión maravillosa.

En relación con todo ello, puedes leer mi relato Año 2100 en mi libro Volando de una ciudad a otra.


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