Reseña de Campo de amapolas por Borja Trías

 

Cuando alguien lee tu libro y te lo comenta, cuando una persona lee en voz alta párrafos de tu novela y tú los escuchas, una extraña emoción te embarga.

Por eso, cuando Borja Trías analizó Campo de amapolas en una presentación pública del libro, en el centro del barrio madrileño de Tetuán, por donde Pablo, el protagonista, camina uno de los mejores días de su vida, describiendo el entono y su amalgama personal de sentimientos, recordé cómo y cuándo escribí ese capítulo.

Sentí entonces que por un solo lector como Borja, merecía la pena el tiempo de escritura, los años de observación, el rosario de presentaciones, la ilusión y todos los maravillosos trabajos que este libro me traiga.

Una escritora nunca sabe quién leerá sus libros, porque mientras los elabora solo los personajes de ficción ocupan su mente. Una vez editados, juega a imaginar quién los comprará o leerá, quién los apilará en el estante y dejará que el polvo los devore. Le divierte sospechar el camino de sus libros: de la librería a la casa de su lectora amiga, de similar edad y circunstancia.

Una escritora ignora, sin embargo, que los libros vuelan y entran en viviendas lejanas, donde los leen familias enteras de todas las edades, especialmente hombres jóvenes, adolescentes, incluso.

Que el viento y el azar impulsen mis libros. No los escribí para guardarlos. Que tengan suerte y lleguen a algún lugar donde un lector o lectora se entretenga con ellos y sienta  el hálito de la vida entre sus páginas, como yo lo siento.

CAMPO DE AMAPOLAS

Reseña de Borja Frías

Nunca hay que dejar de leer un libro de la autora Teresa Álvarez Olías, galardonada con el Primer Premio de Relato Corto María Eloísa García Lorca.

En este caso, acontece “Campo de Amapolas”, la última novela de Teresa Álvarez con la cual nos introducimos en los años del éxodo rural de los años 60 en España, su contexto y la sociedad de entonces.

El eje central de Campo de Amapolas gira en torno a una pareja, un matrimonio de origen rural, y de la forma en que luchan por sacar adelante su matrimonio y su familia desde la premisa de poner en marcha un proyecto vital emancipado de los usos y costumbres de la época.

Es una obra intimista y familiar, aborda los lazos que unen a la familia, de las cosas comunes, cotidianas y de afectos no siempre bien entendidos en el día a día por los propios personajes. Habla también de encuentros y desencuentros comunes que, sin embargo, no dejan indiferente al lector.

Es una obra extensa compuesta por alrededor de 500 páginas en las que cada relato es vibrante. Teresa nos hace partícipes de una novela que debemos masticar y disfrutar rato a rato, capítulo a capítulo y frase a frase. Con facilidad nos ponemos en la piel de los personajes debido a lo bien perfilada que encontramos la historia, abordando la personalidad de sus personajes definida al detalle en cuanto a sus deseos, miedos, ambiciones y problemáticas. Sufrimos con ellos porque los sentimos cercanos y deseamos que su evolución consiga alcanzar cotas altas de felicidad en la conclusión de sus vidas.

Lo difícil y lo que considero brillante es narrar las circunstancias que rodean a los personajes que componen la familia protagonista de una forma tan enérgica y dinámica que los lectores no caemos, ni por un momento, en el desánimo de no continuar con la obra. Nos hace partícipes del desarrollo vital de cada personaje relevante y consigue mantenernos expectantes para seguir leyendo con anhelo y desgranar hacia dónde se encamina la novela.

A medida que esta novela intimista se desarrolla, es en el contexto del devenir de los personajes que nos involucra también en el entorno político y social de la España de los años 60 del siglo pasado.

Al inicio de la obra, Teresa nos introduce en la realidad rural de aquel entonces. Este entorno descrito por Teresa de una forma tan verídica que me retrotrae hacia mi pasado familiar por haber vivido esos vestigios rurales que cada vez son más característicos de museos y enciclopedias que de la propia vida diaria y común se sus gentes.

Con este inicio me embaucó mucho la novela porque, ciertamente, me llevó a mi infancia cuando pasaba los veranos en un pequeño pueblo de León con mis abuelos, Villamoratiel de las Matas, con alrededor de 300 habitantes. En los veranos que pasé en el pueblo, me encargaba de ir a comprar la leche del desayuno al vecino que ordeñaba las vacas en el momento, recoger los huevos del gallinero, transportar sacos de trigo o abono, ayudar en la matanza, ir a regar la chopera o el barcillar y demás experiencias rurales llamadas ahora artesanales o ecológicas.

Involucrado en la lectura de la novela, he sentido el espíritu rural que viví varios años atrás donde podemos sentir que cuando alguien es de campo y ha vivido y trabajado para el campo, nunca se retira del oficio porque se convierte en su forma de vida. Este es uno de los ejes transversales de la novela que también lo ha sido de España.

Para hacer memoria y situarnos en los años en los que tiene lugar el relato de Teresa, quisiera destacar algunos acontecimientos de nuestro país:

El 5 de febrero de 1965 Carlos Arias Navarro es designado alcalde de Madrid.

Los Beattles visitaron Madrid (Las Ventas) y Barcelona (La Monumental).

En cuanto a la industria del automóvil, el SIMCA 1000 llegaba a España compitiendo con el R8, el vehículo familiar de Renault. Y SEAT lanzaba el 1500 Familiar.

Fidel Castro leyó el 3 de octubre de 1965 la carta de renuncia del Ché Guevara al Comité Central Cubano.

El 21 de marzo en Estados Unidos, miles de manifestantes por los derechos civiles, encabezados por Martin Luther King, Jr., marchan desde Selma a la capital Montgomery.

El 8 de abril en la Unión Europea entra en vigor el Tratado sobre la Fusión de los Ejecutivos, que instituye un Consejo y una Comisión única para las tres comunidades europeas.

El 10 de junio en Vietnam comienza la batalla de Dong Xoai. Cerca de 1500 combatientes del vietcong montan un ataque de morteros en Dong Xoai y luego invaden los cuarteles militares estadounidenses.

Cuando la historia de la novela nos lleva a Madrid, se recogen momentos del día a día en diferentes calles castizas donde deslumbra el bullicio de las gentes y la gran vida comercial del barrio, aspectos muy característicos del Tetuán clásico madrileño.

En cuanto a lo ideológico y político, Teresa nos aborda con diferentes formas de ver el mundo respecto de la trama argumental. Nos encontramos en un momento en el que no existe la visibilidad política pero, sin embargo, la sociedad expresaba opiniones políticas en entornos seguros o familiares, es el caso de la pareja protagonista a quienes les toca vivir y sufrir episodios políticos.

Uno de los hitos que nos relata Teresa y nos enfrenta con el progreso sanitario consiste en el desarrollo vital que hemos vivido desde los años 50 hasta nuestros días. En la novela se recogen las trazas del precario y desigual sistema sanitario donde sin capacidad económica no podían combatirse diferentes enfermedades o dificultades sanitarias que acaecían a los españoles.

Por último, me gustaría mencionar sobre mi acercamiento a la novela que tuvo lugar a través de compartir espacios de participación ciudadana con su autora, Teresa Álvarez, economista y activista cultural con quien comparto espacios vecinales de participación en Madrid. He comenzado leyendo su tercera novela, sobre la cual escribo esta reseña pero, sin duda alguna, continuaré desgranando todas sus obras.


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